Una tarde en Manda Maweni

Ver Vídeo Una tarde en Manda Maweni – 2’15”

Maweni” significa piedra. “Manda” significa pueblo. “Manda Maweni” es ese pueblo rodeado de piedras y sus gentes que ya ocupan un lugar muy especial en el diario de este 10° viaje a Kenya y en cada uno de nosotros. Una pequeña isla en la que se extrae piedra para las construcciones de las personas más adineradas de Lamu y donde sin embargo, sólo encuentras viviendas fabricadas con palos y barro. El pasado sábado decidimos ir a tocar allí. Sobre las 15hs.y después de una mañana de trabajo de gestiones, los children and juniors nos esperaban en la puerta de la casa donde nos estamos quedando. Siempre con esa maravillosa sonrisa, que no pierden pese al largo camino que recorren bajo el sol y cargando con sus instrumentos y accesorios desde Anidan hasta el centro del pueblo de Lamu. De allí al muelle para coger 2 botes y rumbo a Manda Maweni. ¡El viaje de por si ya es toda una fiesta! Cantos, gritos y risas lo convierten en un momento realmente mágico. A medida que vamos acercándonos a la isla, se pierde toda cobertura de red y se hace necesario pactar el regreso con los capitanes de los barcos ante la imposibilidad de cualquier tipo de comunicación posterior.

Bienvenidos a Manda Maweni” ha sido el recibimiento por parte de los lugareños a cada paso tras el desembarque. Un corto camino entre piedras, burros y la maravillosa compañía de los niños y adultos residentes, deja que seamos conscientes del alto nivel de pobreza que existe en este lugar. Unai y Amina buscan a quien “manda” en el pueblo y le piden permiso para tocar… ¡y comienzan a sonar los tambores! Una preciosa fusión de ritmos con miradas, generaron un ambiente muy difícil de contar con palabras. Las fotos hablan por si solas. Durante unos 40 minutos la música fue ese nexo, ese elemento de conexión entre todos los que estábamos compartiendo y disfrutando del momento. Y luego de regreso a los botes… no sin antes acordar entre todos, que volveremos a vernos el próximo año…  muchos pensamientos y emociones estuvieron presentes durante toda la noche. Es el efecto “Manda Maweni y sus gentes

~ por Blokodelvalle en 20/11/2017.

3 comentarios to “Una tarde en Manda Maweni”

  1. Tenemos los brazos demasiado cortos para enviaros el grandísimo abrazo que os merecéis, parecía imposible que se pudiera mejorar año a año el trabajo que estáis desarrollando, pero nos hemos dado cuenta que habéis hallado la fórmula mágica que no es otra que “esfuerzo, imaginación y muchííííísima ilusión”.
    Desde Bilbo un camión de besos y abrazos para todos (as) y uno muy especial para Ane.

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  2. Inevitable que la lágrima llegue a colgar de la nariz mientras vuelvo a ver todas esas lindas personas…recuerdos, muchos, muchísimos recuerdos.
    Nada me gustaría más en este preciso instante que saltar y saltar y llegar allá donde estáis, y abrazaros, y reírnos, y pasear, y comer un par de samosas, y cruzar el río, y reírnos, y echar unas canastas, y comer arroz con pollo, los viernes, y emocionarnos mientras reímos. Recuerdos, muchísimos recuerdos, recuerdos que escuecen porque quieres repetirlos de inmediato, recuerdos que dulcifican el desazón, recuerdos que te hacen sonreír con el simple viaje de acordarte de ellos, de vosotros. Gracias por cultivar ese cachito de memoria.

    Hablando de recuerdos, olvidé si llegué a compartir este texto que he encontrado mientras rebuscaba entre apuntes… si es así me gustaría volver a compartir aquel instante después de conoceros.

    Bihotzetik, besarkada izugarri luze mordo bat.

    Iker

    “Cuando desaparecen los síntomas del cansancio después de día y medio de viaje de vuelta, tras coger una lancha rápida, avioneta con parada en marquesina, aviones egipcios con solera y finalmente un bus lleno de turistas con caras largas por volver a sus respectivos destinos, te das cuenta que el haberse desplazado tan lejos nada tiene que ver con la distancia, sino con el Tiempo. Allí todo se ralentiza, se dilata, pequeñas acciones se convierten en protagonistas del día, improvisar los planes de una forma ordenada hace que la desesperación de los primeros días se conviertan en éxito. Aprender a perder el tiempo significa no perderlo porque en Lamu el tiempo tiene otro valor más contemplativo pero inmediato, pausado pero sabroso. No existe el futuro próximo ni el pasado presente, no hay lugar para los planes cerrados, ni las citas puntuales. Solo sonríe y déjate llevar de la mano de cualquiera de los felices huéspedes de Anidan ya que eso hará mucho más gustoso tu camino y si cabe podrás buscar tu propia mirada a través de la de ellos, echo que en mi caso ha alimentado sueños escondidos. “

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  3. Reblogueó esto en Dona tu Tambor.

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