Epílogo – Viaje a Cabo Verde (y IV) por Carlos Elejabeitia

Praia 2016 impresiones IV180En definitiva, ha sido un viaje de alto voltaje emocional y sentimientos encontrados. También ha sido un viaje de mucha comunicación de todo tipo, desde miradas cómplices hasta carcajadas, desde voces temblorosas hasta desencuentros en ambientes tensos. Ha habido charlas sobre lo humano y lo divino, y conversaciones sobre los más ilusionantes sueños y los pasos prácticos necesarios para avanzar y materializarlos poco a poco. No va a resultar fácil, porque la burocracia marca los tiempos y las formas de un plan tan complejo y ambicioso, pero es parte del camino que sabemos que vamos a recorrer sin prisa, sin pausa y con buen ritmo. Aunque no olvidamos que nuestro objetivo primordial en Cabo Verde es gestionar el viaje de los niños a Tenerife para participar en la convivencia y disfrutar juntos del MUECA, percibimos con entusiasmo que de las conversaciones mantenidas nacen otras oportunidades para Bloko del Valle. Son proyectos paralelos que se insinúan como emocionantes e interesantes, y sobre ellos os informaremos a medida que vayamos avanzando para materializarlos.

Después de siete días en Praia, el avión de Binter nos trasladaba de vuelta a Tenerife recorriendo casi 1.800 kilómetros. Con todas las comodidades dadas por supuesto, tuvimos oportunidad de dormitar plácidamente y disfrutar de magníficas vistas de pájaro, cumpliendo durante apenas dos horas el sempiterno sueño del hombre: volar. Pero ese vuelo es otro viaje.

Aunque suene a tópico, he podido experimentar en primera persona que en una experiencia de viaje solidario uno recibe mucho más de lo que da. He tenido la gran suerte de haber podido formar parte de esta expedición para intentar llevar y expandir la energía de todos los blokeros a otras latitudes, y estoy muy agradecido por ello. También he tenido la suerte de volverme con la maleta llena de los momentos que viví y de las relaciones que en poco tiempo se construyeron con diversidad de personitas y personas.

Todos en el Bloko del Valle sabemos lo que uno puede disfrutar tocando. Esta vez he sido yo quien ha podido acercarse a lo que hay tras cada ensayo y cada “tocata”, el proyecto solidario sobre el terreno. Es una experiencia que animaría a realizar a cualquiera en esta gran familia, en cuanto surja oportunidad. Ahora cobra mayor sentido, si cabe, aquello de tocar un tambor no es solo tocar un tambor.

Cuando pienso escribir “lo repetiría las veces que fuera necesario” para acabar estas líneas, la serendipia me recuerda que ni siquiera tengo que viajar a Cabo Verde para experimentar ese verdadero viaje vital que es el compañerismo y la solidaridad.

~ por Blokodelvalle en 07/04/2016.

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